LA QUE SE AVECINA…

El 19 de octubre se iniciará un proceso nuevo. El del desmantelamiento de Catalunya. El tan manido artículo 155 de la Constitución seguirá su curso, y esta vez ya sin vuelta atrás gracias al bloque formado por el PP, PSOE y Cs. El president Puigdemont, que hasta ahora no hace más que gritar “diálogo” en un desierto poblado por políticos en vías de corrupción, policías de diferentes colores armados, cómplices con garras y pico de carroñeros, tertulianos y más tertulianos, medios de intoxicación, y todo el poder judicial injusto que tenemos, puede dar con sus huesos en la cárcel y tras él, todo su gobierno. Entre los más extremistas, incluso puede que veamos las últimas adquisiciones militares del ejército, por si no vimos ya bastante en el desfile del 12-O. Mientras Galicia arde devorada por las llamas y los especuladores de terrenos, mientras en Murcia multan a los valerosos ciudadanos que se negaron a un muro ignominioso que les separara de sus vecinos, mientras unos callan y otorgan, y otros vociferan pidiendo cabezas y restos humanos, mientras otros claman por cerrar el sistema educativo catalán que –según los clamorosos– adoctrinan en el odio a España y los españoles, mientras todo esto pasa, la ciudadanía catalana, els pajesos, y todos los catalanes de aquí y de fuera, mantienen una serena calma a la espera de los acontecimientos. Allende los Pirineos, Europa contempla con bolsas de palomitas como se van las empresas, mejor dicho, como se van las sedes sociales de las empresas, como nos insultan y vejan, y mantienen una solidaridad meliflua con los gobernantes de España, a sabiendas de que si la cosa se pone fea y los ineptos del Gobierno de Rajoy, con Mariano incluido, no hacen bien su trabajo, tendrán que salir a la palestra a decirles cómo hay que hacer las cosas. Desengañémonos, esto va a ser muy largo y muy duro. Y solo el pueblo, la gente, las personas, nosotros, seremos los que consigamos o perdamos la oportunidad de liberarnos de las babas de este gobierno corrompido, inepto e inútil, sin sangre en el cerebro y testosterona por nervios. Las salvajes hordas de la extrema derecha se relamen sabiendo de su impunidad ante la ley. Las mentiras repetidas han merecido ser verdad para muchos de nuestros vecinos. La que se avecina es una prueba para todos. Han caído las máscaras, y las cartas, aunque algunos no las entiendan o no sepan jugarlas, están sobre la mesa. Ya no hay tiempo para faroles, hay que mostrar el juego de cada uno… o romper la baraja.

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