HUELGA GENERAL DIGNA, ESTADO INDIGNO

vaga-general-8-novembre_10_670x355El derecho a la huelga es la única manera de expresar la disconformidad contra la injusticia que se está ejerciendo contra los ciudadanos de este país. Y Catalunya está padeciendo muchas más de las tolerables. Políticos encarcelados, maestros llamados a declarar por ejercer su trabajo, tuiteros reclamados por expresar opiniones, raperos por expresarlas cantando, cuentas intervenidas, sin olvidarnos de la violencia que se ejerce tanto física como verbalmente contra los catalanes y sus legítimas instituciones. Todo ello desvía la atención sobre el gobierno acusado de corrupción, probada en los tribunales, con el consentimiento de la gran “izquierda” y el apoyo de los medios de comunicación generalistas. La imagen de Catalunya en el resto de país tapa a ladrones y corruptos y genera un sentimiento de rechazo, cuando no de odio a veces exacerbado. Hoy, 8 de noviembre, muchas empresas siguen abiertas, al igual que comercios, grandes superficies, oficinas… Cortar las carreteras, vías de tren y accesos provoca la ira de muchos ciudadanos, y la comprensión de otros tantos. Pero la imagen que se transmite es la de un pueblo rebelde, adoctrinado por sus líderes “cobardes” en el extranjero y achuchados por los encausados que se quedaron. Las encuestas electorales, con todo este maremagnum, siguen dando la victoria al PP en todo el Estado, con la subida de su brazo extremo derecho de Cs. ¿Por qué? Sociológica y psicológicamente somos un estorbo mental para todos. Durante años, las tropelías del gobierno del PP no han sido suficientes para desbancarlo. A ello ayuda bastante la inacción de la antaño izquierda socialista, y de la nueva izquierda populista inmersa en mortales batallas internas por el dominio de las cúpulas, olvidando sus bases nacidas, precisamente, de las movilizaciones del añorado 15-M. Desahucios, rescates bancarios, cajas B C D en los partidos gobernantes, innumerables casos de corrupción de todos los calibres, recorte de derechos, leyes mordaza, presupuestos adecuados para las grandes empresas en contra del resto, amnistías fiscales, paraísos fiscales con todo tipo de pelaje, y fianzas que sacan de la cárcel a consumados timadores y ladrones antaño respetados presidentes de comunidades. Todo ello, aderezado con grandes apoyos externos de los que nos prestaron dinero y que no quieren que dejemos de pagar lo que prestaron al gobierno de la reacción ante la crisis, y en mayor crecimiento de la UE. Resultado, el problema es Catalunya, no la precariedad de la ciudadanía. El Estado del Bienestar es historia, ya que se han fundido la hucha de las pensiones, reducido las ayudas sociales, e incumplido flagrantemente las leyes de protección social a colectivos desfavorecidos. Pensiones, prestaciones, ayudas… todo pasará a manos privadas, como antes pasó con la energía y los transportes. El libremercado señores y señoras, dueño y rey de este país ante nuestras narices y con la aquiescencia de la izquierda, también involucrada en numerosos líos, como los ERE, que serán tapados gracias al pacto de no agresión entre los bloques hegemónicos de PP y PSOE. Esto no es nuevo, claro está. En el fondo, lo de Catalunya es un teatrillo que tapa la verdadera batalla, la del pueblo contra el poder, la de los ricos ricos y nuevos ricos, contra los pobres de siempre, que en algún momento se han creído eso de que la estabilidad da la riqueza, y que bajo el título de “emprendedores” se han pensado que podrían ocupar un lugar entre los más poderosos. La otra manera es robando, claro está, pero ni siquiera son los políticos los que ostentan el poder. Sus financiaciones vienen de donde siempre, y esos son buenos cobradores de favores. Esos son los que manejan el país, la UE, y el mundo entero. Son las últimas máscaras que quedan por caer, pero todos saben quiénes están detrás. Solo hay que mirar el listado del IBEX 35 para saberlo. Y mientras, nosotros, el pueblo, somos los que damos la cara, paramos los golpes de porra, soportamos las humillaciones y las vejaciones, pagamos los impuestos y damos de comer a la bestia para que nos siga maltratando. Pero con la dignidad del condenado a muerte que sabe que es inocente, sin miedo al dolor y al oprobio, hemos cortado carreteras, vías de tren, y nos manifestaremos para condenar la injusticia. Y esa injusticia proviene, en mi opinión, de todo lo anterior. Creo que también nosotros debemos ser conscientes de contra qué y quién estamos haciendo todo esto. El PP, CS, PSOE, Podemos, ERC, PDCat, CUP, IU, nosotros, el resto del país, UE, los medios de comunicación y desinformación, la justicia, la injusticia, la policías, guardia civil, los mossos… todos formamos parte del teatrillo en el que estamos olvidando mirar hacia arriba y ver los dedos que mueven los hilos en la sombra. Es la dignidad del pueblo contra la indignidad del Estado, del poder en definitiva. No lo olvidemos, o perderemos mucho en el camino.

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