MIS RELATOS

CRÓNICAS DEL APOCALIPSIS

paisajeEn el momento de narrar la historia del fin de la raza humana en el planeta Tierra, nos hemos encontrado con multitud de dificultades. Las fuentes utilizadas para esta tesis se basan en los diarios apócrifos de los últimos supervivientes en sus últimos días. Es difícil datar estos diarios apócrifos, pero parece que coinciden en las fechas terráqueas que van desde el 2.456 d.C y 2.500 aprox. d.C. cuando tenemos constancia de que la implosión del planeta dejo sin vida alguna la superficie del mismo, en lo que hoy llamamos planeta Tierra Cero (sin vida basada en carbono). De esto hace ya dos milenios aproximadamente. Las diferentes expediciones arqueológicas posteriores hicieron acopio de multitud de soportes en los que se narran los últimos 50 años de los humanos sobre el planeta Tierra. Las colonias exteriores no habían desarrollado aún la actual red de comunicación vía Vortex Temporal, pero las leyes actuales prohíben terminantemente viajar en el tiempo al pasado para evitar vórtices tan dañinos como el de hace 230 años, que acabó con la colonia 56-56-21-YAS, en el planeta Toría del sistema Fanzio, y que ocasionó la muerte de casi 23.000 individuos. Por ello vamos a utilizar los soportes encontrados, muy fragmentados eso sí, pero creo nos dará una imagen bastante fiel de las vicisitudes personales llevadas al extremo de estos últimos supervivientes. No tenemos constancia de que sobreviviera ninguno, salvo el narrador número 12 que se hacía llamar Saúl. Espero que los testimonios aportados como anexos corroboren suficientemente las teorías expuestas en nuestras tesis sobre el fin de la vida humana en la Tierra. Gracias.

TESTIMONIO 123-1 El final de los días- Encontrado en la zona UE-Francia-París.1. Anónimo. Soporte: Grabación soporte chip personal. 6 teras de grabación. Extracto 1:234

“Solo quedo yo… yo y la destrucción del mundo. Hemos pasado por la historia sin pena ni gloria solo unos cientos de miles de años, y no dejaremos huella alguna que demuestre que hemos mejorado este pequeño e insignificante planeta. No queda nada, no hay nada, nada quedará cuando yo me vaya… soy el último de mi especie, el último que queda de la antaño gloriosa estirpe de los hombres. Me voy de esta realidad hacia la nada absoluta. No hay Dios, no hay demonio, no hay infierno ni paraíso…Solo polvo, roca, piedra, viento, sol… lo que había antes de nosotros, y lo que habrá después de que me haya ido… hasta el final, hasta la nada… Solo quedo yo, y no me queda mucho…”. (El final de los días, anónimo 2.456 d.C.). (21/1/2014).

TESTIMONIO 234-2 Diarios del Apocalipsis- Encontrado en la zona UE-España-Barcelona.3. Anónimo. Soporte: Grabación soporte chip personal. 3,4 Megateras de grabación. Extracto 4:678

“Los cadáveres se amontonaban por miles, cientos de miles, millones… NO quería ir por la ciudad por eso mismo, por la ominosa visión del apocalipsis en forma de montañas de cadáveres humanos. La ciudad se veía marrón y gris por el polvo y la tierra, por la herrumbre, por el color de la piel momificada. Me tapé la boca y me ceñí fuertemente la capucha para evitar el viento y los olores. El mar se veía a lo lejos… creo que la ciudad era Barcelona… pero no estoy muy seguro…” (Diarios del Apocalipsis, anónimo 2.458 d.C.). (24/1/2014)

TESTIMONIO 001-2 Mis últimos días- Encontrado en la zona EE.UU. California.2. Saúl. Soporte: Grabación soporte chip personal. 11 Megateras de grabación. Extracto 45:222

“Entré en la tienda llena de escombros buscando algo que comer. El olor era nauseabundo y vi que las latas abombadas y los restos de comida podrida estaban llenas de gusanos. Simplemente entré y miré a la oscuridad por inercia. Un cadáver momificado estaba en la caja, con su uniforme y todo… sus cuencas vacías daban la sensación de aguantar una risa que la mandíbula caída y abierta había dejado escapar de golpe. Me volví y vi que iba a anochecer. Cuando quise volver a entrar para guarecerme del frío oscuro, pensé en el protocolo a seguir para evitar a los robacadáveres, y me dio mucha pereza. Prefería mil veces dormir en el maletero de un coche abandonado que empezar a registrar la tienda para encontrar a esos asquerosos… vi una furgoneta vacía y me dispuse a pasar la noche. El viento era fuerte, y las nubes anunciaban lluvia… a lo lejos tronaba y relampagueaba…”. (Mis últimos días, Saúl. 2.457 d. C.) (30/01/2014)

TESTIMONIO 078-6 El final de los días- Encontrado en la zona Barcelona-Sabadell. España. Manuel. Soporte: Grabación soporte chip personal. 03 Megateras de grabación. Extracto 01:025

“Me masturbé pensando en Catherine, la chica que conocí aquella noche ya lejana en un local pequeño de un pueblo pequeño en un pequeño país. La veía con sus ojos oscuros y su tez redondeada, echada sobre mi, jadeando, su piel suave contra la mía, sudando cariño por todos los poros, notando sus músculos, su vientre abultado, su risa entrecortada, su ligero olor a tabaco de liar, a casi hierba. Hice ese poco decoroso esfuerzo y me puse a llorar como un niño. Estaba muerta, muerta sin enterrar, como otros tantos miles de millones… la había querido con toda mi alma, y la había perdido sin más, sin poder decirle siquiera que la quería. Su pelo negro flotaba en mi mente y me sentí sucio, porque uno no se hace pajas con la chica que quiere… a pesar de que ya no había nadie en la Tierra que me quisiera. Lloraba en silencio, como lo que quedaba del mundo, y derramé mi semen en la tierra, como si eso sirviera de algo para el desastre que ocurrió y que se llevó a Catherine, a sus hermanos y hermanas, a su familia, a sus amigos, y a miles de millones de personas, a todos…  a todos menos a mi.”8

TESTIMONIO 25-6 Diario del fin del mundo- Encontrado en la zona Londres. Inglaterra. Alfred Spark. Soporte: Grabación soporte chip personal. 11 Megateras de grabación. Extracto 58:36

“No había matado nunca a nadie. Había tenido la suerte de no toparme con robacadáveres, piratas, bandas o simples locos armados hasta los dientes, que los había a cientos. Siempre iba por senderos fuera de las carreteras y caminos transitados antes del Armagedón. Pero sabía que algún día tendría que luchar por mi vida. Y ese día llegó. Era un solitario como yo, pero el hambre y puede que decenas de jornadas sin ver a nadie le trastocarán los sentidos. Nada más verme disparó, y casi me roza la pierna. Yo no lo había visto, me disparó por la espalda, pero falló. Yo no, dos cartuchos de mi escopeta le reventaron el estómago y el pecho. Cayó como un saco hacia atrás volando tres metros o más. Murió en el acto. Mezquinamente hurgué en sus bolsillos, vacié su mochila, me quedé su machete y sus utensilios de orientación, y me quedé su grabadora y el rifle. Esta noche he escuchado parte de sus grabaciones. Se llamaba Claude, y había sido un ingeniero espacial de los buenos… debió quedarse en nueva Tierra. Pero quiso ver a sus padres antes de que sucediera todo… y la cagó. La cagamos todos quedándonos. Y ahora está muerto… como lo estaré yo pronto. Joder! He matado a un tío, y creo que tendré que seguir matando para sobrevivir… hasta que me maten a mi” (Diario, Alfred, 2.854 d.C.) (18/02/2014)

TESTIMONIO 58-6 Muerte- Encontrado en la zona Mar del Plata. Argentina. Sandro Bello. Soporte: Grabación soporte chip personal. 1 Megateras de grabación. Extracto 21:52

“Al principio éramos seis, cuatro adultos y dos niños. Perdimos a tres en un derrumbe saliendo del metro.  Dos se mataron entre ellos y ya solo quedo yo. Me estoy muriendo. Tengo una herida en el muslo derecho que no revestiría gravedad si no fuera porque ya no tengo medicinas, mi autochip médico no funciona, y está supurando de manera incontrolada. Solo la morfina evita que me pegue un tiro. Si sigo con vida es porque quería llegar a mi lugar de nacimiento para morir en paz. Pero ahora que lo tengo delante, no creo que pueda cumplir mi deseo. Hay gente en el caserón, y no creo que sean amistosos a juzgar por los cadáveres que se pudren en el campo de delante del edificio. No creo que sean comemuertos, pero no quiero arriesgarme. Solo tengo un rifle plasmático y dos cargadores, y con eso solo puedo matar a una docena o así. Y son muchos. Al menos puedo matarme cuando quiera. Creo que iré a la playa, allí aún podré morir en paz, y el mar calma bastante. No quiero morir, pero no me queda más remedio… Huelo el salitre, no está lejos…”  (Muerte, Sandro, 2.568 d.C.)

TESTIMONIO 12-7 El final llega- Encontrado en la zona Tetuán-Atlas. Marruecos. Said Muadi. Soporte: Grabación soporte chip personal. 5 Megateras de grabación. Extracto 36-52

“Hoy he visto como unos necrófagos se alimentaban de varios cadáveres que había en la carretera. Eran carroña, pero los necrófagos ya no tienen ningún vestigio humano. Solo se dedican a llevarse los restos y alimentarse. Ya no tienen ninguna piedad, solo hambre, y sed y otras necesidades básicas. Animales, han vuelto a la condición animal que denota la falta de sentimientos. No les queda nada humano. Por eso no me cuesta nada matarlos. Es como en esas series y películas de zombis, que se sabía bien que matar a esos seres no tenía ninguna consecuencia moral. La diferencia es que no te alimentas de lo que matas, simplemente te defiendes. Cuando he comenzado a ametrallarlos y veía sus cuerpos despedazados no he sentido nada. En el fondo, solo me diferencio de ellos en que no me los como. Solo evitaba que me comieran… tal vez sea así como se empieza a ser como ellos…” (Vida y muerte, Víctor, 2.456 d.C.)

TESTIMONIO 21-37 Adiós- Encontrado en la zona Washington. EE.UU. Mary Stuart Lovekraft. Soporte: Grabación soporte chip personal. 6 Megateras de grabación. Extracto 28-52

Recuerdo que una vez vi una película en el que uno de los protagonistas decía al final “He visto cosas que jamás creeríais…”, pues yo también. Llevo dos años dando tumbos por mi ciudad, vacía y muerta. He recorrido sus calles y he visto cosas, algunas horribles, y otras maravillosas. Creía ser más débil, hasta que maté al primer necrófago. Y ahora sé que puedo hacer muchas más cosas de las que parece. Mi hija también. La verdad, nos las apañamos muy bien… pero todo es inútil. Los temblores son cada vez más frecuentes. Los edificios caen, y la comida escasea. Nos vamos a ir al campo, pero tenemos que proveernos y hay demasiados necrófagos pululando por las calles. Desintegrarlos está bien, pero ya da un poco igual. Mañana nos iremos. No sé qué nos espera pero será mejor que lo que estamos viviendo ahora… No sé si vendrán a buscarnos como nos dijeron… Ser la mujer del secretario de Estado parece que no da mucho respeto en estos tiempos. Mi hija dice que nos vendrán a buscar… pero yo creo que no va a pasar. Voy a recargar mi arma y mañana nos iremos… espero (Sin título, Margareth y Lilian, 2.456 d.C.)

Después de dos años de vagar por pueblos desiertos y granjas abandonadas, llegamos a una ciudad grande… No recuerdo el nombre, pero realmente era grande… y muy peligrosa. Enseguida vimos que había que entrar de noche. A la luz del día había demasiados disparos, y demasiada gente corriendo y muriendo. Cuatro horas después era noche cerrada, y entramos por la parte sur que parecía la más tranquila. Éramos 12, y muy bien pertrechados. Todos con formación militar y bien organizados. Solo salimos cuatro, aunque matamos a muchos, eran demasiados. Nunca olvidaré sus caras deformes y sus dientes afilados… No sé qué pasó en aquella maldita ciudad, pero fue una pesadilla. Una sangrienta pesadilla… (Muerte sin fín… Sargento Dolph Harker, 2.467 d.C.)

COMBINACIONES

images“A punto de irse a dormir, salió como cada noche a tirar la basura. El sistema neumático de recogida selectiva de desperdicios orgánicos era un gran invento, pensó para sí, mientras los restos de Ángela eran absorbidos por dicho sistema. ‘Creo que el tal Bustos no es tan malo’, pensó, mientras la cabeza de Ángela era engullida por un tubo en dos partes perfectamente simétricas”. (29/8/2012)

“La lluvia repiqueteaba en la ventana, –por fin– pensó para sus adentros. Tanta calor estaba volviéndole loco, sobre todo por el olor… los pedazos de Ángela no aguantaban bien el calor. Pero ahora, con la fresca, podría secar bien dichos pedazos y guardarlos como recuerdo. Aunque ya no sabía donde meterlos, –tantas chicas, y tan poco espacio–, habría que comprar más frascos en los chinos, y más formol. También iría al Ikea a por unas estanterías. ¿Vería a aquella chica tan maja? ¿Cómo se llamaba? –Victoria, un nombre bonito– Siempre las elegía por el nombre, por lo bonito que le resultaba, y Victoría era un nombre bonito”. (31/9/2012)

-Hola- le dijo sin mirarla, aunque vio su nombre en la placa de su chaleco de Ikea
-Hola- Respondió ella. Victoria pasaba los artículos por una de las cajas del Ikea de Badalona despreocupadamente. Era guapa, joven y con una sonrisa picarona. La señal del Whatsapp sonaba en el móvil de su bolsillo. Su novio, seguramente. Era perfecta para superar a Angela. “Tendré que pasar por el Leroy Merlin de al lado. Siempre me gusta estrenar un hacha cada vez que conozco a una chica maja. Ah! y frascos grandes de cristal. Por suerte, su cabeza no es muy grande”, y una enorme sonrisa apareció en su cara. (4/9/2012)

El primer hachazo no fue simétrico como quería. Victoria tenía la cabeza partida en dos, pero la parte derecha era más grande que la izquierda. “Vaya por Dios”, pensó, “tendré que volver a rehacerla”. Le fastidiaba tener que hacerlo, pero su colección solo admitía cabezas simétricamente partidas por la mitad. Sería un trabajo duro, pero tenía tiempo. La había invitado a pasar el fin de semana en la masía de Rellinars, y no había nadie por ser final de temporada. Por suerte había traído sus herramientas de ebanista. Restituir la piel sería sencillo, pero los huesos… “Me va a llevar tiempo”. La sonrisa de Victoria ya no era tan picarona… y el whatsaap había dejado de sonar hacía dos horas… tenía tiempo suficiente. (4/9/2012)

Mientras alineaba los frascos con las medias cabezas en cada uno se sintió bastante satisfecho. 24 frascos con 12 cabezas divididas en dos simétricamente cubrían dos estanterías de Ikea, que precisamente le habían servido para conocer a Victoria, su última adquisición. Ahora comenzaba su pasatiempo favorito. Componer diferentes cabezas con las medias partes de cada una. Era un ejercicio creativo que le llevaría toda la noche. En la pared opuesta de la habitación había dos estanterías más, vacías. Estaba impaciente por comenzar la siguiente fase de su experimento. 12 compañeros masculinos para las chicas. Pero ya no utilizaría un hacha para cada uno como con sus chicas. En la caja grande de la mesa estaba el instrumento que iba a utilizar con los chicos, la Sierra de calar Bosch PST 700 PEL de baja vibración… Una sonrisa apareció en sus labios mientras la media cabeza de Ángela, recuperada del vertedero y restaurada, le miraba con su ojo izquierdo… (6/9/2012)

El inspector Massip estaba desconcertado. Habían encontrado restos de personas, jóvenes mujeres hasta el momento, en vertederos del Vallés Occidental: piernas, brazos, troncos… pero no cabezas. Evidentemente, era un caso de asesino en serie, un psicópata peligroso y muy muy listo. Tenía a cinco agentes a su cargo y muchos casos pendientes. Pero temía que este sería el que le quitaría el sueño en los próximos meses. Las fotografías en el panel no dejaban de gritarle pistas, pero todavía no había ligado cabos. De momento, tres cadáveres le acusaban de inepto. Poco podía imaginar el inspector Massip que el caso de las personas sin cabeza le iba a destruir su carrera… y su vida. (7/9/2012)

Decididamente se había equivocado de sierra de calar. No consiguió que el corte fuera simétrico y tuvo un trabajo arduo para recomponer la cabeza de Mario, el repartidor de pizzas, un chico ecuatoriano que cada sábado llevaba una pizza al tercero cuarta. Lo sabía. Por eso le esperó en el portal, a la salida, y le durmió con un espray somnífero. Era ilegal, pero sabía donde conseguir muchas cosas ilegales. Decididamente debería volver al hacha. Había conseguido bastante práctica con las chicas… Recogió los restos del suelo cubierto con un enorme plástico y se dispuso a ir al sistema neumático de recogida selectiva de basuras. (12/9/2012)

Massip veía los programas matinales de televisión y se le revolvía el estómago. Unas llamaban al tipo el “decapitador”, otras el “descuartizador”, y alguna, en un alarde de creatividad, “el monstruo del Vallés”. Sus superiores estaban siempre enfadados y él y su grupo tenían un enorme panel con fotos que parecían sacadas de una novela de Stephen King. “12 cuerpos, ninguna cabeza, todos descuartizados”, y esta era la principal pista. Los perfiles de psicópatas no servían de nada, era una mezcla de Hannibal Lecter, Jack el Destripador, y el estrangulador de Boston. También parecía ser metódico y discreto como el caníbal ruso, Txikatilo, y una docena más de majaras hijos de puta. Podía oír los gritos de las víctimas y las risas del verdugo. Toda la policía del país, Guardia Civil, Policía Nacional, Mossos d’Esquadra, policía municipal de Sabadell, hasta la Interpol y el FBI estaban echando una mano… ni una pista, solo fotos, fotos de restos a golpes de hacha. Sin darse cuenta, comenzó a vomitar sobre su escritorio… (13/9/2012)

Los dos primeros frascos con las medias cabezas de Mario estaban ya en su estante. El primero. Tenía que ser muy cuidadoso. Con Ángela casi comete un error fatal. En su frenesí inicial perdió la cabeza, literalmente, de la chica y la metió en una bolsa con otros restos. Fueron a parar al servicio de recogida neumática de residuos, recién estrenado por el Alcalde Bustos, y le costó Dios y ayuda recuperarla. Ahora sabía que cualquier error le costaría la libertad para mucho tiempo. Pero estaba preparado. Un monstruo como él se proyectaría eternamente en el infierno y solo cumpliría 21 años de cárcel, como mucho. Su nueva hacha estaba encima de la mesa, recién afilada. Le valdría para dos más… (14/9/2012)

Ángela no era de esas chicas que besaban en la primera cita, pero el chico era muy intrigante y le atraía, tenía que reconocerlo. Era amigo de un amigo, y lo había visto un par de veces nada más, pero su aire distraído y lánguido le despertaba su lado maternal. Aceptó tomar algo con él, y luego se sorprendió yendo a su casa a tomar un té, que decía él, lo tenía turco y buenísimo. Era pronto y se iría nada más tomar el té. Además, le pareció interesante ver su piso. Cuando vio el plástico en el suelo pensó que estaría acuchillando el parquet y que no querría que se lo rayaran. Sentada en el sofá esperando el te se imaginaba una vida con este chico, un destello de convivencia. Un destello truncado por un enorme dolor, una explosión de sangre y una visión binocular truncada al caer la cabeza en dos, a ambos lados. Por un momento tuvo la visión de los ojos de un camaleón, uno mirando arriba y otro hacia abajo, para acabar con un fundido en negro y un grito centesimal en el consciente, y eterno en la inconsciente negrura mortal del abismo en que caía y caía y caía… (17/9/2012)

Todos sabían que el inspector Massip era gay, él no lo ocultaba y ya hacía tiempo que los chascarrillos de los más veteranos se habían aplacado. Su pareja, Héctor, trabajaba como responsable del nuevo Stradivariuss de Sabadell, en la rambla. Era un chico guapo, pero sin una pluma. A las chicas les gustaba comprar cuando él estaba delante porque les decía lo que un chico les diría si fuera su novio. “Te queda genial”. Pero también les gustaba porque tenía el gusto de una mejor amiga. “Bájate el tirante, así estás divina”. Héctor estaba haciendo feliz a un par de clientas cuando vio a un chico lánguido y algo distraído en el escaparate. Enseguida se sintió atraído por él, pero sin pensar siquiera en llevárselo al catre. Massip era toda su vida. El chico entró en la tienda, y Héctor sintió un escalofrío “de deseo” pensó él. Pero su subconsciente le había dado un aviso. El aviso del pavor, el aviso del miedo irracional hacia un monstruo despiadado que entró por la puerta de la tienda Stradivariuss de la rambla de Sabadell un sábado por la mañana, el último que vería Héctor. (18/9/2012)

Sabía que todo el mundo le buscaba, policía, mossos d’esquadra, Interpol, agentes del FBI, e investigadores particulares contratados por las familias de las víctimas. Vamos, un enjambre de personas armadas y muy inteligentes iba tras sus pasos. En la televisión vio al inspector encargado del caso, el inspector Massip. Tenía contactos en los mossos y le habían dicho que era metódico, pulcro, precavido, implacable y… gay. Le intrigó esta circunstancia personal y, como siempre, como era él, distraìdamente preguntó por si se sabía quién era su pareja. Era de Sabadell, y trabajaba en una nueva tienda de ropa del grupo Inditex. Ser ebanista de los que tienen posibles le daba muchos contactos. Héctor, le pareció un nombre bonito… y ya sabía que pasaría cuando un nombre le gustaba… que estrenaba hacha… (19/9/2012)

‎- Oye, a que hora plegas hoy?
– A las cinco por qué?
– Por si me puedes llevar a casa que tengo que recoger a los críos,
– Vale, pero ligero que yo tengo que ir al Alcam… qué es eso que sobresale de ahí??
– Dónde?- Ahí, donde la bolsa del Mercadona…- Voy a ver…. LLAMA A LA POLICÍA!!! JODER TÍO, LLAMA A LA POLICÍA, LLAMA A TODO EL MUNDO!!!

En 20 minutos había unos 15 coches de policía en el vertedero del Vallés, cerca de la Mancomunidad. La víctima decimocuarta apareció descuartizada, como las otras. Parecía ser un chico joven, y como las demás veces, sin cabeza. Massip estaba de camino… (20/9/2012)

Al entrar en la nueva tienda de Stradivariuss de la rambla de Sabadell sabía que se exponía demasiado. Pero tener la cabeza bifurcada de la pareja del detective que quería cazarle era demasiado morboso para dejarlo pasar. Se retó a sí mismo a adivinar quién era Héctor. Sabía su turno y que sólo había un Héctor en toda la tienda, pero quiso darse el gusto. Había cuatro chicos y cinco chicas. Vio un chico alto, bien parecido y con ademanes seguros y varoniles. “Ése es”. Lo supo más por Massip que por el chico mismo. Un detective pulcro, metódico, y bastante terco. Su contrapunto tenía que ser alguien alejado de él. Y el chico era extrovertido, simpático y seductor. Ahora debía seducirle y convencerle de que tenía alguna información que podría beneficiar a su pareja. Si tanto lo quería, querría saber qué información era esa. Jamás sabría que el informador sería el asesino. O sí… (21/9/2012)

Cuando Massip llegó al vertedero y vio el circo mediático que se había montado confirmó sus sospechas, había alguien que filtraba a la prensa cada hallazgo de cadáveres del Monstruo. Traspasó la nube de cámaras y fotógrafos y accedió al vertedero por un lateral de un pequeño montículo. Los operarios con sus mascarillas cuchicheaban en la esquina al lado del remolque oficina y señalaban al detective. Cuando pasó las cintas de plástico que delimitaban el hallazgo vio los zapatos de la víctima. Un escalofrío recorrió su espalda. Eran del mismo modelo de los que tenía Héctor para ir a trabajar. El estómago le dio un vuelco cuando vio el calcetín en una pierna, casi a la altura del tobillo, los que llevaba la mañana de su desaparición. El desayuno pugnó por salir a borbotones al ver el tronco y los restos de la camisa Polo Ralph Laurent blanca, regalo de su último cumpleaños… Finalmente las tostadas y el café le salieron por la nariz y la boca al ver el anillo en la mano izquierda, su anillo de compromiso con Héctor. (25/9/2012)

Había conocido a Massip en una discoteca de Sabadell, en el Barro, una noche de Fiesta Mayor que salió a cenar con un grupo de amigos. Lo vio en la barra de arriba, bebiendo una cerveza, solo y mirando distraídamente la línea de botellas que tenía delante. Le vio desaliñado y lánguido y enseguida se enamoró de él. Hablaron y después fueron andando por las calles vacías y sordas de una ciudad poco dada a la alegría, aún en sus fiestas grandes. Haría cualquier cosa por él, incluso hablar con un desconocido que, según decía, tenía información que podría serle útil a Massip en el caso del Monstruo del Vallés. El desconocido lánguido, pálido y desaliñado le recordaba mucho a su pareja. Por eso fue con él a su apartamento. Por eso se arriesgó a no decir nada a nadie. Por eso perdió la cabeza, en dos partes simétricas, de un hachazo traicionero y certero. Por eso estaba ahora en dos frascos, junto con otros tres varones más, y doce chicas que le miraban silenciosas desde la otra pared de estanterías… (27/9/2012)

Mirando las estanterías hizo un recuento rápido y vio que iba bastante bien. Los 24 frascos con las cabezas de las 12 chicas mirando al frente eran el delirio de cualquier artista de performance. Rubias, morenas pelirrojas, pelo largo, pelo corto, ojos verdes, azules, marrones, grises… cuando cambiaba los frascos haciendo combinaciones de caras, se sentía un artista, un Miguel Ángel del pavor y la carnicería. La estantería de enfrente tenía ya seis frascos correspondientes a tres varones… y no tenía la plasticidad de la estantería de las chicas, pero las caras que se veían eran duras, como recriminándole su acción inhumana. Héctor era el que le miraba con mayor compasión. La verdad, le había dado pena partirle la cabeza… pero pensar en el dolor del inspector Massip no le producía ninguna pena… bien al contrario, le pareció de lo más estimulante para su trabajo. Tanto que hacer, y tan poco tiempo… (28/9/2012)

La sangre cubría su cara y restos de cerebro quedaron pegados a su ropa. Jadeando, levantó el hacha de la cabeza de su víctima. Otra descarga perfecta y bien dirigida había dejado partida en dos mitades simétricas la cabeza de su segunda víctima masculina, Héctor, la pareja del inspector Massip. No era fácil descargar un hacha pesada sobre la cabeza de una persona. Podía moverse en el último momento y fastidiar el trabajo. Cuando estuvo de voluntario en Bosnia, hace ya unos años, había visto como las milicias serbias cortaban las cabezas de los aldeanos croatas a la altura del cuello con una técnica y rapidez dignas del héroe del cómic Lincoln Cazavampiros. Pero hacerlo en mitad del cráneo y que el hacha se detenga a la altura del hombro requería una precisión milimétrica, digna de un artesano como él. Comenzó el proceso de desmembramiento, posterior a desgajar la cabeza en dos del cuerpo. Tardaba en el proceso unas tres horas. Su sonrisa era radiante, no como la de Héctor, pero la arreglaría, al menos la mitad de ella.  (1/10/2012)

El inspector Massip salió de la sala de reuniones dando un portazo. Los jefes le habían excluido del caso del Monstruo, aunque quedaría como consejero del nuevo inspector asignado como responsable del caso. Decían que su implicación personal con la víctima número 15 le haría perder la perspectiva. ¿Perspectiva? ¿Eso que cojones significaba? Quería seguir, quería pillar al hijo de la grandísima puta que había matado a Héctor, y al resto de víctimas, al pizzero, a la cajera de Ikea, a la chica esa que se llamaba Àngela, a todas! Entró en su despacho, abrió el cajón de abajo de su mesa y sacó una botella de McAllan 15 años. Estaba prohibido, pero, qué coño! Estaba fuera del caso… En el segundo trago llamaron a su puerta –Pase!– masculló. Al abrirse la puerta una mujer de unos 40 años, atlética y de aspecto frío entró y se sentó frente a él. “Soy la inspectora jefe Ramoneda. Me mandan los jefes. Soy la nueva encargada del caso del Monstruo”. Massip la miró. Por un momento vio solo un cuerpo sin cabeza lanzando sangre a borbotones por el cuello. “Encantado”, balbució Massip, y la cabeza de ella volvió a su sitio natural. (2/9/2012)

No quería descuidarse. Llevaba 15 modelos para su colección y le faltaban solo 8. Después no sabía lo que iba a hacer. Ya ni se acordaba de porqué empezó todo. Tampoco le importaba, solo sabía que le gustaba hacer lo que hacía. Se sentía realizado, y con una misión en la vida. Un legado de horror y ser considerado el monstruo más horroroso de la historia del crimen le había dado nuevas perspectivas. El mal absoluto, frío y desorbitado era algo que ninguna mente humana racional podía soportar. Era una anomalía en Mátrix, se decía así mismo. Le gustaba el cine, Neo y Hannibal eran sus ídolos. También las escobas del aprendiz de brujo del clásico de Disney ‘Fantasía’. Partías una y se convertían en dos. Como sus modelos. El aprendiz de brujo de Paul Dukas siempre sonaba cuando procedía a preparar sus frascos. La tarareaba mientras cosía los tejidos y llenaba de formol los frascos… (3/10/2012)

La inspectora Ramoneda miraba las fotografías pensativa. Sobre la mesa tenía un mamotreto de más de 500 páginas donde se resumían las circunstancias de los hallazgos de los cadáveres, o al menos sus restos sin cabeza. 15 hasta ahora, 12 chicas y 3 chicos, uno de ellos la pareja de su antecesor y ahora asesor, el inspector Joan Massip. Sabía que era un varón, sabía que era metódico y muy violento, sabía que elegía las víctimas aleatoriamente… hasta llegar a Héctor. Sabía que había cometido un error y que tendría que tirar del hilo. Tenía en el correo 16 horas de grabación de las cámaras de la tienda Stradivariuss, y sabía que localizaría a todas las personas que aparecían en esas grabaciones. Sabía que una de ellas entró en la tienda, era un chico o un hombre, mejor dicho, un monstruo sin escrúpulos y totalmente pirado, pero metódico, frío y despiadado. La inspectora mordió un lápiz hasta romperlo. Iba a resolver el caso… (4/10/2012)

Ramoneda miraba los archivos de la cámara de vídeo del día de la desaparición de Héctor. La tienda estaba a rebosar de gente, y había seleccionado dos o tres personas para investigar. Vio en una de las películas la imagen en sombras de una persona que, tímidamente, entraba por la puerta principal. La toma cenital impedía verle la cara, pero era de esas imágenes en las películas alguien paraba la cinta y decía: “Es él”. Visionó todos los archivos, pero sólo aparecía en la toma de entrada. Según las grabaciones, esa persona no había salido de la tienda, al menos por la puerta principal. Ramoneda llamó a Massip. “Inspector, necesito las cintas de las entidades bancarias de alrededor de la tienda, de todas las cámaras públicas y privadas de esa calle”. La inspectora se dio la vuelta en su silla y miró a Massip. Entonces dijo muy lentamente: “Lo tengo”. Massip sintió una punzada en el estómago. Estaba decidido. Mataría a ese hijodeputa de un tiro, arrancándole la nuez, metiendo sus dedos en los ojos, mataría al monstruo en cuanto lo encontrara. Eso era lo único que sabía en este mundo. (8/10/2012)

Mientras miraba los frascos en los estantes, pensaba en la tercera pared de la habitación. Tenía doce chicas y cuatro chicos. El último le vino casi por casualidad. Una noche que salió a por una barra de pan a una gasolinera vio que el dependiente estaba fuera arreglando un surtidor de agua. La inercia le hizo ir al maletero del coche y vio con alivio que no había guardado el hacha. Simplemente se acercó por detrás y le asestó un golpe certero en mitad del cráneo cuando iba a entrar en la tienda. Previamente había hecho saltar el automático y cegado las cámaras. Eran las tres de la mañana, y no había un alma. Fue rápido, y casi limpio. Ya lo hacía de forma casi automática, sin detalles. Además tenía gadgets, como un aspirador de coche, plásticos, cubos… era veloz, y muy muy eficaz. Mirando la tercera pared lo vio claro… ¡Niños y niñas! Se lo iba a pasar en grande haciendo familias, combinaciones de ellas, tres veces doce multiplicado por dos…cientos de ellas. Tanto que hacer, y tan poco tiempo… (9/10/2012)

Ramoneda y Massip estaban solos en comisaría. Eran las 11 de la noche y ambos sostenían un buen vaso de McAllan 15 años a pelo. No hablaban y la luz era tenue, solo la pantalla plana del LG de 26 pulgadas del despacho titilaba en la casi oscuridad. Una y otra vez la imagen misteriosa del hombre que entró en la tienda donde Héctor trabajaba se mantenía fija, negra la faz, y con una silueta recortada a contraluz. Ese era el monstruo, el que acababa de matar a un empleado de una gasolinera. Otro cadáver descuartizado y sin conexión con ninguna víctima. Ya sumaban 16, doce mujeres y 4 varones. Bebían en silencio, sin mirarse. Massip daba tragos cortos, Ramoneda los espaciaba más y eran más largos. Pero ambos pensaban lo mismo, tarde o temprano, cogerían al monstruo… pero ¿cuándo?. Una y otra vez veían la imagen de Kevin Spacey en la película Seven, la imagen final, cuando Brad Pitt le cose a balazos, pero es Kevin el que ha ganado. Tic, tac, tic, tac… (10/10/2012)

Habían pasado dos meses desde que apareció la última víctima. Parecía que el Monstruo se había vuelto más cauto, más escurridizo, menos hambriento. 16 cuerpos descuartizados y sin cabeza estaban esperando justicia… venganza. Massip estaba en terapia, y Ramoneda no podía imaginarse en qué líos futuros se metería por culpa de este impás. Mientras, en la casa de los horrores sin nombre, las cabezas demediadas de las víctimas seguían combinándose cada noche. El Monstruo no había parado. Para él, el tiempo no significaba nada en absoluto. Tenía todo el del mundo. Había comprado dos estanterías más, y 24 frascos de cristal más pequeños… (22/10/2012)

Sabía que no podía ponerse a esperar a la puerta de un colegio porque un adulto levantaría sospechas. Le daba vueltas a la manera de hacerlo mientras arrastraba el cadáver de Ángel, el chico que había contactado con él por Internet para venderle una máquina de lijar. Se presentó en su casa con la caja a cuestas. Pasó al comedor, con el plástico puesto en el suelo, y sin darse cuenta cayo desplomado con la cabeza partida en dos en menos de tres segundos. Tendría trabajo, como siempre, pero pensaba en otra cosa, pensaba que hacia el mes de febrero comenzaría a cazar niños y niñas para su colección… y se descuidó… (25/10/2012)

Massip tenía frente a sí el cadáver descuartizado de la última víctima del Monstruo. Estaba en un solar abandonado, cerca del río Ripoll, en la ruta del colesterol que le llamaban, donde muchos jubilados y no tan jubilados se pegaban buenos tutes andando o corriendo o en bici de montaña. Esta vez el Monstruo había hecho un macabro dibujo con las partes cortadas del joven, un tal Ángel, de Ripollet, una localidad cercana a Barcelona. Era un círculo con una estrella de cinco puntas, un pentagrama. Este símbolo ha sido utilizado desde épocas remotas como talismán de protección, pero su utilización masiva y su imagen mas popular provienen del satanismo, ya que durante siglos fue usado para la magia negra en forma de un pentagrama invertido, con el vértice hacia abajo y representándolo sobre una cabeza de macho cabrio. Esto ha llevado a muchos a pensar erróneamente que la brujería es siempre maléfica y que el pentagrama con la punta hacia abajo es la representación de Satán, pero el pentagrama no es Satánico. Massip había estudiado estos símbolos en un simposio sobre crímenes satánicos, y los conocía bien. Cuando Ramoneda llegó y vio el dibujo, algo le resultó familiar. Dentro de lo macabro del escenario, una luz se iluminó en su mente. “Yo he visto esto antes”. Y mandó hacer fotos… muchas fotos… estaba en el buen camino. (30/10/2012)

Con que poco se conformaba el Monstruo. Ya llevaba dos meses sin matar a nadie, lo que había provocado que el cerco sobre él se cerrara poco a poco… La policía no es tonta, y con tantas víctimas y cuerpos y gente dedicada a perseguirle era cuestión de tiempo que fueran poco a poco cerniéndose sobre él. Pero tenía billete para marcharse, y si fuera necesario, lo haría rápido. Pero su mente seguía haciendo combinaciones con las medias cabezas. Era una matemática macabra y muy insistente… Era normal, estaba completamente loco… pero su mente seguía combinando y combinando y combinando… Necesitaba otra víctima. En dos meses había consumido todas las combinaciones posibles… (00/11/2012)

Mientras veía las noticias en la televisión, seguía reconstruyendo la mitad derecha de la cabeza de Francis, un camarero de un pub cercano al que solía ir bastante. Una noche quedaron dentro del local que regentaba –Sidharta–, tomando los últimos chupitos de la noche. Mientras Francis fumaba su canuto de maría, le descargó un hachazo muy certero en mitad de su cabeza de rastafari. Ahora, oía como ese alcalde que instaló el sistema neumático de recogida de basuras salía por la puerta del juzgado esposado y condenado a 4 años de cárcel y 10 de inhabilitación para ejercer cargos públicos por una trama de corrupción urbanística de la que había sido declarado culpable. “Se lo merece” pensó, pero no por ser culpable, si no por dejarse coger. Las rastas estaban siendo un problema, pero pronto restauraría el cuero cabelludo y estaría listo para ocupar dos frascos más. Era la octava víctima masculina. La policía ya casi no hablaba del Monstruo. Ocurrían más cosas en el país, y algunas indignaban más que un asesino psicópata en serie… (3/12/2012)

Ramoneda y Massip habían conseguido que los medios de comunicación dejaran de emitir cientos de noticias y rumores falsos sobre el Monstruo del Vallés. Casi habían tenido que sobornar a las grandes cadenas de radio y televisión, y habían conseguido la colaboración de algunos periodistas bajo la condición de que si encontraban al Monstruo su medio de comunicación tendría la exclusiva mundial. Ahora tenían más información y más gente trabajando para ellos. Además de los medios propios de los Mossos, policía nacional, guardia civil, interpol, FBI, Scotland Yard y la CIA, una pléyade de investigadores privados y detectives-periodistas les ayudaba. Ya era tarde y Massip estaba cansado. La inspectora Ramoneda seguía varias pistas y tendría para rato. “Me voy a casa inspectora, mañana viene el ebanista a ver si tiene arreglo el sofá grande del salón y vendrá sobre las 12 de la mañana”. “Váyase sin problemas Massip, y arregle ese sofá”. Ramoneda no sabía que sería la última vez que vería a Massip, al menos entero… (11/12/2012)

Massip tenía la sospecha de que el sofá no tendría arreglo. El ebanista era joven, pero parecía que sabía muy bien lo que hacía. Con todo el trabajo que tenía acumulado y toda la presión mundial para esclarecer los crímenes del Monstruo, agradecía este momento consuetudinario y realista de arreglar un sofá. Al menos de estar presente. “Le va a llevar mucho rato verdad?”, el ebanista alzó la cabeza lentamente, sonrió y le respondió meneando la cabeza, “No crea, el problema es la estructura… Es un buen sofá, pero tiene una fisura en la madera que sostiene todo lo demás…”. Massip se rascó la cabeza despreocupadamente y asintió: “Yo no entiendo de sofás créame, pero haga lo que tenga que hacer”… El ebanista se encogió de hombros y siguió en lo suyo. Abajo, en la furgoneta, el Monstruo esperaba su oportunidad para entrar en el edificio… Solo tenía que sortear la vigilancia de la puerta de entrada, y tenía un plan… (10/1/2013)

Entró por el portal con una caja de herramientas y una gorra calada con la visera bien baja, por lo que la cámara de vigilancia no captó ni un solo rasgo de su cara. Massip vivía en el 4º C de un edificio de la Avinguda 11 de Setembre de Sabadell. Había sido el piso de sus padres, un piso amplio, de 140 metros cuadrados, no muy luminoso, pero cómodo, con paredes forradas de madera y parquet por toda la casa. El Monstruo no usó el ascensor, subió por las escaleras hasta la puerta. Llamó al timbre y esperó. Sabía que Massip estaba en casa, pero la puerta se abrió y un hombre con mono beig le recibió. “Sí?”. El Monstruo dudó un instante, “¿Esta es la casa del inspector Massip? tengo un encargo para ver su sofá, parece que hay que repararlo, o no sé qué…”, su voz sonó firme, pero la tensión le invadió “¿Quién es este tío?” pensó. “Pues es que yo estoy reparándolo, vengo de parte del seguro… A lo mejor ha dado dos avisos y a ti no te han dicho nada”. El Monstruo no movió un músculo cuando vio a Massip que hablaba por teléfono móvil en el fondo del pasillo. Era su presa, la última para su colección antes de entrar con los niños. Pero no tocaba, era demasiado arriesgado. “Llamaré a la central a ver qué pasa, debe haber habido una confusión, no pasa nada”. El Monstruo giró sobre sus talones y se dirigió al ascensor. “¿Quién era” pregunto el inspector al operario que trabajaba en su sofá. “Pues otro ebanista, parece que el seguro ha enviado a dos para lo de su sofá”. Massip se quedó pensativo, su cuñada era la que le hizo el seguro, y le dijo que enviaría a un ebanista de confianza, vamos el que le arregló su sofá. “Mi cuñada jamás se equivocaría o haría un doble aviso…”. Con ese pensamiento volvió a coger el móvil… (15/1/2013)

– Mapfre Seguros Hogar, ¿Dígame?
– Hola, por favor con Maribel…
– Le paso
– …………
– Sí? Maribel al habla?
– Hola, soy Massip, una pregunta ¿Has hecho tu un doble aviso para enviarme a un ebanista?
– Hola cuñado, pues no, solo hice uno ¿No se ha pasado aún? ¿Doy otra vez el aviso?
– No, no… se acaba de ir, pero esta mañana vino otro diciendo que venía a arreglarme el sofá… y me ha extrañado…
– Pues dí el aviso a nuestra empresa proveedora de profesionales y tenía que ir Ricardo, el que me arregló a mi el sofá…
– Ese es el que vino, pero luego vino otro… ¿Tú me puedes pasar el listado de ebanistas disponibles de esa empresa?
– Es algo oficial? Bueno, te la pasaré, pero discreción eh?
– No te preocupes cuñada…
Massip colgó el teléfono y salió volando de su casa hacia la comisaría… su corazón estaba al 200%. “Te tengo cabrón, ahora sí”… (4/2/2013)

Mirando las estanterías tuvo un presentimiento. Había que moverse  y rápido. Tenía que mudarse de casa y tenía que hacerlo ya. Rápidamente alquiló un furgón en una empresa de alquiler de vehículos sin conductor y se puso manos a la obra. Sabía que tenía pocos días, tal vez horas. “Massip no es idiota” pensó, y se maldijo por su estupidez y su soberbia, que le había hecho descuidado. Había poco que mover, prácticamente nada. Alquiló esta casa con los muebles que había y solo compró un armario grande y las estanterías de Ikea –se sonrió al pensar en la chica que le atendió, ¿cómo se llamaba…?– pensando en esto envolvió los frascos cuidadosamente y los metió en unas sombrereras que había comprado en varios rastrillos para no levantar sospechas. Además iban en cajas numeradas y solo él sabía qué significaban los números… eran códigos que solo él conocía. Una vez instalado en su nueva casa, empezaría a buscar colegios para los niños de la estantería vacía…

Massip necesitaba la orden cuanto antes. Tenía la lista de ebanistas de la aseguradora y debía empezar rápido “el Monstruo no es idiota”, pensó. Rezaba para acertar a la primera, pero no confiaba en ello. Ramoneda estaba con la jueza y creía que no habría problema dada la naturaleza del caso y las fundadas sospechas de que en la lista de ebanistas de la aseguradora se encontraba la bestia que acabó con su pareja y 23 personas más. Le sudaban las manos y estaba nervioso… “Un buen trago me vendría de perlas”. Ramoneda entró por la puerta, con rostro sombrío cerró la puerta tras de sí. Massip contuvo el aliento, y por primera vez vio sonreír a la guapa inspectora, porque Ramoneda, cuando sonreía, era muy guapa. “Massip, tenemos la orden ¿Cuándo empezamos?”… (21/02/2013)

María había venido con su hija a enseñar el adosado que estaba en alquiler en la zona de Castellarnau, cerca de la estación de los mossos d’esquadra que se hallaba entre Sabadell y Terrassa. Su hija estaba jugando en el jardín frente a la puerta de entrada del edificio de 200 metros cuadrados. El interesado se retrasaba y ella tenía prisa. Tenía que enseñar dos pisos más en la zona nueva de Can Llong. A pesar de la crisis, había mercado para los que tenían aún oficios como el del próximo inquilino –esperaba que fuera así–, un ebanista con una buena cartera de clientes. “Como no venga en 10 minutos, me largo”, pensó. En ese momento, un furgón blanco sin marcas aparcaba frente al vallado del chalet. De él bajó una persona joven, delgada y lánguida. María se ruborizó enseguida, un efecto que ya le pasaba en el instituto cuando algún chico llamaba su atención. Tenía 40 años y estaba de muy buen ver. Su hija era una belleza de 10 años, rubia y con ojos azules y una pequeña marca en la barbilla que la hacía mucho más simpática en apariencia de lo que era. El chico se agachó a su lado y la niña parecía hablar con él. Se rió a carcajadas, cogió su mano y se acercaron a su madre. Si el diablo hubiera querido una imagen más traicionera, hubiera elegido la del monstruo, María y su hija, los tres sonriendo mientras entraban en la casa. El Monstruo había elegido ya a su primera víctima infantil. En el furgón, recipientes llenos de líquido conservante con cabezas demediadas permanecían impacientes ante las nuevas combinaciones que se avecinaban… (25/02/2013)

Massip y Ramoneda iban en el coche camuflado con otros seis coches más, dos furgonetas y un helicóptero facilitado por la policía metropolitana de Londres en modo silencioso. La noche era cerrada y fría para ser un 5 de marzo y todos –55 efectivos en total– tenían la orden estricta de mantener silencio de móvil y radio. La dirección era a las afueras de Barberà del Vallés, en la urbanización que hay cerca de la estación de tren de Renfe. Era el último de la lista, Joan Res Denou, un nombre inventado a todas luces, el equivalente al John Doe (Juan Nadie) de las películas americanas. Sabía que era él, pero un mal presentimiento le acechaba. “Se ha ido”, y no sabía porqué, pero sabía que no estaría en el número 245 de la calle Rosales, una torre de dos plantas y sótano que parecía necesitar urgentemente una capa o dos de pintura. Llegaron, y Massip bajó del coche a tres torres del objetivo. Por su comunicador situó a sus hombres, Ramoneda dio orden de acercarse y entrar sin más preámbulos.
…….
Diez minutos después vieron que la casa se había abandonado uno o dos días antes. Bajaron al sótano, y Massip reparó en las marcas de estanterías en la pared. ¿Guardaría en ellas a sus víctimas, es decir, las cabezas de sus víctimas? El equipo científico selló la zona y se dispuso a trabajar. Ramoneda y Massip sabían que no encontrarían una sola huella. Un fuerte olor a formol invadía el sótano… un olor a muerte y horror que les impregnó la ropa, la nariz y el cerebro… Pero no andaría lejos. Los depredadores no abandonan así como así sus territorios de caza… (27/02/2013)

Jadeaba, sudaba, tenía el hacha en las manos y esperaba escondido en un seto, fuera de la vista de la gente que iba al colegio a recoger a sus niños. Eran las 7 de la tarde y  estaba muy nervioso… Entonces esperó a que no pasara nadie por la acera y corrió a trompicones para cazar a su víctima, un niño moreno y gordito llamado Daniel, que iba de la mano de su madre, Penda, una guineana joven y también gordita, negra como la noche y alegre como un cascabel. Al sentir los pasos rápidos tras ella, se giró y vio a un hombre algo desaliñado con un hacha pequeña en las manos… Gritó horrorizado mientras el sujeto caía de bruces ante ella. Salió corriendo con el pequeño Daniel, y el hombre, un payaso imitador del monstruo, quedó aturdido en el suelo. Al poco una patrulla de la policía local de Terrassa dio con él a unos cien metros de donde había caído con el hacha y su vergüenza por los suelos… Era el imitador número 14 del monstruo… El de verdad estaba de traslado, llevando cajas al garaje, a las dos plantas habitables, y al sótano… que volvía a oler a formol… (28/02/2013)

Llevaba dos días en la nueva casa y pretendía estar esa semana sin ir a ningún sitio ya que sabía por sus fuentes que la cosa estaba calentita. Habían entrado en su anterior morada apenas hacía unos cinco días, y le pisaban los talones. Pero no sabían quién era, y lo más importante, no tenían ni una sola foto suya, y si la tenían, ni lo sabían… Le costó años conseguir coartadas varias, identidades, oficios nuevos… era diestro y meticuloso, por eso le valían oficios como ebanista, restaurador, taxidermista, orfebre, relojero… su época como ebanista había terminado, ahora volvería a su primer oficio, el de su padre, el que le enseñó que el tiempo es un bien preciado en esta tierra, porque nunca sabes lo que puede durar, nunca sabes si un desalmado sin escrúpulos te lo quitará de golpe, como él había hecho con decenas de vidas, como hará de ahora en adelante… Y es mucho más triste e injusto cuando le arrebatas el tiempo a un niño que tiene todo el tiempo del mundo por delante… y más excitante… Sentado en su sofá preferido mirando las estanterías con las cabezas demediadas, el Monstruo comenzó a masturbarse… (05/03/2013)

Massip fue apartado del caso al igual que Ramoneda, pero eso no significaba que dejaran de actuar, ni muchísimo menos. El inspector se tomó tres meses de vacaciones y se juramentó junto con Ramoneda, en excedencia por depresión, en seguir adelante hasta dar con el Monstruo. Ambos sabían que no iba a dejar de matar hasta que lo cazaran. Podía estar en letargo, pero eso era aún peor. Su perfil indicaba que cada parón en sus muertes significaba un cambio funesto en sus costumbres. Un año y siete meses habían dado para muchas sesiones con psicópatas, psicólogos y psiquiatras. Curioso que todos tengan el mismo prefijo… Massip tenía en su piso todos los datos que había podido recoger sobre el Monstruo, y sus compañeros le facilitaban el resto… Debía empezar desde el principio, desde la primera víctima, la del error…. ¿cómo se llamaba? (6/03/2013)

Descargó el hacha con un a precisión milimétrica, con la fuerza justa para que la hoja afiladísima llegara al cuello sin que traspasara al pecho. Miró el resultado y se sintió satisfecho. Ya había depurado tanto su técnica que no le sorprendió que después de meses sin descargar el mortífero apero lo hiciera tan bien a la primera. Cuando acabó de limpiarse su sonrisa delataba la impaciencia de volver al tajo, y nunca mejor dicho. Se sirvió una copa de vino y se sentó otra vez a contemplar su obra. El lechón que había utilizado para probar su hacha ya estaba desguazado y le serviría de cena durante un par de días. Ahora tenía que pensar en la niñita que conoció cuando alquiló la casa. Quedaría bien con el frasco 12 de los chicos y el frasco 4 de las chicas. Le faltaba decidir sobre las otras medias cabezas, y a ver qué niñito conformaría finalmente la combinación final. Qué nervios! (18/03/2013)

Massip y Ramoneda estaban sentados uno frente a otro mirando las fotografías, cientos de ellas, que estaban en la enorme mesa cuadrada del apartamento del inspector, ahora en excedencia. “Sé que lo tengo delante, pero no consigo verlo…”. Ramoneda apuraba un cigarrillo negro en sus labios, con un aire entre Marlen Dietrich y Sara Vaughan, mirando con sus elegantes gafas de ver, rosas, el ingente material gráfico de descarnadas figuras de 24 víctimas mortales del Monstruo. Además, tenían las grabaciones en vídeo del Stradivariuss, la tienda donde trabajaba Héctor, la ahora difunta expareja de Massip gracias a la masacre del Monstruo. No hablaban, solo se estrujaban el cerebro y la vista para encontrar algo inusual. Las víctimas –todas–, habían sido decapitadas y no se habían encontrado las cabezas. De repente, las fotos forenses de los cuellos sin cabeza presentaron una característica inusual. Un corte inciso en el nacimiento del esternón. Los forenses en sus informe detallaban que la decapitación había sido postmortem. Pero ¿cómo mataba a sus víctimas? Ramoneda también reparó en ese detalle… Se miraron fijamente. Massip abrió los ojos y espetó: “Se las parte por la mitad!!!”. Ramoneda hojeó las seis fotos donde constaban los cortes en el nacimiento del esternón. “Dios, ¿para qué?”. Estaba claro que el Monstruo se quedaba con las cabezas, pero al parecer, partidas por la mitad… Massip y Ramoneda volvieron al silencio, esta vez, aún más aterrador… (25/03/2013)

El monstruo afilaba su hacha a las 2 de la mañana, desnudo, con una piedra de afilar lisa y muy adecuada para la hoja de acero templado que llevaba operando durante horas. Tenía una tremenda erección y lo hacía parsimoniosamente, soltando chispas brillantes y amarillas cada vez que la hoja contactaba con la piedra… Sudaba copiosamente, y la sala de los frascos, la sala de las combinaciones, pronto se perló de gotas de humedad en los cristales. Un color verdoso surgía de los frascos con las cabezas demediadas, y las muecas de horror en las medias bocas parecían agrandarse hasta una media O horrible… A la mañana siguiente, la primera víctima infantil se mostraría en dos frascos la mitad de grandes que los de sus antecesores. Eyaculó sobre la piedra y la hoja con un tremendo grito, ahogado por la insonorización de la habitación. La música que sonaba era de un conocido grupo hardcore rock, SOAD, y su hit Chop Suey…  (18/04/2013)

Los niños no paraban de gritar y reír en el patio del colegio. Con sus batitas a rayas corrían y saltaban de un lado a otro. Todos menos una niña rubia y con los ojos grandes y azules. Su mirada era penetrante y se fijó en un tipo que estaba al otro lado de la verja del colegio. Estaba sentado en un banco y miraba fíjamente hacia donde estaba ella. La profesora de primaria vio la escena y fue hacia la niña. En ese momento el hombre se levantó del banco y dio media vuelta. La niña se giró de repente hacia la profesora y dijo sin inmutarse “el señor malo se va… pero va a volver”. La mujer joven, encargada de los niños de primaria, vio la cara de la niña y se asustó. No mostraba miedo, pero sus ojos eran profundos como la noche. Parecía poseída por un espíritu oscuro como sus ojos. De repente la niña puso su cara más adorable, sonrió, y corrió hacia los niños que corrían de vuelta a clase. Cuando la profesora alzó la vista, no había rastro del hombre… un escalofrío recorrió su espalda, y volvió con los niños… (29/5/2013)

Massip estaba a punto de entrar por la puerta del despacho de su superior, el capitán Grau, un hombre rudo y bastante malcarado, pero un gran profesional. Había estado con la quimioterapia durante seis meses. El cáncer de piel se lo comía por dentro, pero al parecer el melanoma estaba pensándose si hacer su metástasis o esperar un poco más para hacer sufrir a su víctima un poco más. Sea como fuere Grau le recibió con su mal carácter y un poco de buen whisky de malta. Estaba más que prohibido, pero ¡que cojones!, eran mossos y tenían pistola. “Siéntese Massip”. Lo hizo, y vio como le temblaba la mano a su superior, estaba mal, pero aún aguantaba el tipo. “¿Cómo va lo del monstruo? Hace tres meses que no aparece ningún jodido decapitado o decapitada… qué pasa, ¿se ha muerto o qué?”. Massip bebió un trago largo del agua de fuego, inspiró profundamente y habló con calma. “Ramoneda y yo hemos hecho algunos avances. Este tío está loco, pero es un loco paciente, que sabe lo que hace. Corta la cabeza a sus víctimas cuando aún están vivas, y luego corta la cabeza por la mitad. El cuerpo no le interesa, solo las medias cabezas. Creo que las colecciona. Lleva doce hombres y doces mujeres… y nos tememos lo peor”. Grau estaba con el vaso en la mano, que había dejado de temblar… “Quiere doce niños ¿verdad?”. Massip acabó su whisky y dejó el vaso con sonoro ruido en la mesa de madera. “Si, creemos que sí”. Grau sirvió otros dos vasos más del brebaje… “¿Y Ramoneda?”. Massip volvió a beber un largo trago… “Creo que está preparando una trampa…”. Grau se recostó en su silla y suspiró. “No me quiero morir sin ver a ese hijo de puta ante un jurado”. Massip también se recostó… pero pensó otra cosa. “Nunca verá un jurado… nunca”. Y volvió a beber un largo trago… (18/6/2013)

Ramoneda tenía a 16 agentes infiltrados en otros tantos colegios de la zona del Vallés Occidental y Oriental. Otros 60 agentes vigilaban el resto de escuelas con una presencia excesiva para obligar al monstruo a pensar en las 16 escuelas en las que había infiltrados agentes. También vigilaba guarderías y esplais, parques infantiles, chiquiparks, academias de idiomas… cerca de 500 agentes de todas las policías imaginables estaban involucrados en la gran operación de captura del monstruo. Se la llamó operación pájaro loco, y Ramoneda casi vomita cuando su superior, el capitán Grau, le dijo que el nombre lo había puesto un conseller de la Generalitat.  Llevaban cuatro días y sabía que la cosa iría para largo. Ella estaba en su despacho con más de 100 líneas de teléfono conectadas a una terminal de ordenador. Cualquier noticia le sería comunicada inmediatamente al ordenador o a su móvil. No tenía prisa, y sabía que tarde o temprano habría algún movimiento. No sabía que sería esa misma tarde, y que su vida tendría que jugar un papel determinante… (16/8/2013)

Unas décimas de fiebre dejaron a la niña en casa. Su madre trabajaba en el maltrecho negocio inmobiliario, y esa mañana tenía dos visitas para ver un piso y no podía quedarse con ella en casa y renunciar a una posible comisión, así que llamó a su madre y al momento vino para quedarse con la niña. Vivía a dos manzanas así que a las 9.30 h. de la mañana, abuela y nieta estaban viendo la tele, el Club Disney y esa serie de dos talentos musicales adolescentes que tienen picores de adolescente en cuerpos púberes por explotar hormonalmente antes de convertirse en estrellas de la MTV y perrear ante una estrella del rap.

Llamaron a la puerta…
-Quién es?
– Soy su vecino, tienen luz?
La mujer, de unos 72 años, abrió la puerta y en el rellano había un chico de aspecto lánguido que enseguida le hizo abrir una mueca sonriente en su boca (que desvalido y a la vez guapo era ese joven).
– Espere que voy a comprobar, pero creo que si porque estábamos viendo la tele…
La niña se coló por el resquicio y saludó al muchacho.
– ¿Le conoces?
– Si abuela, es el chico al que mi madre alquiló la casa.
– Vaya! pase, pase, y así lo comprobamos juntos. Deje eso en la entradita.
El monstruo dejó su recién afilada hacha envuelta en papel y con una cuerda para sujetarla en la entrada y esbozando una sonrisa monstruosa, entró en la casa… la niña le cogió la mano y saltando delante de él fueron a ver si la instalación eléctrica estaba bien… La puerta, impulsada por el aire de la calle, o por la fuerza del infierno, se cerró tras ellos… (3/09/2013)

La llamada despertó a Massip de una cabezada en el sofá de su casa. -Si?, cómo? voy en seguida?. Se levantó como un resorte, cogió su cazadora, las llaves y salió por la puerta como un rayo. Ya en el coche llamó a Ramoneda por móvil sin resultado. De comisaría había recibido una llamada. Alguien había visto entrar a un hombre en una casa con lo que parecía un hacha envuelta en un papel de estraza. No hubiera sido sospechoso si no hubiera atendido a la descripción. Un chico lánguido y algo desgarbado, como el que vio en el vídeo de la tienda donde trabajaba su pareja. Aunque no le vio la cara, su aspecto era ése. Y esa era la mejor pista que tenía en muchos meses. Además, en esa casa vivía una niñita muy mona, la alegría del vecindario. Si era él, lo cogería del cuello y le vería morir. Llamaba otra vez a Ramoneda cuando le faltaban dos calles para llegar a la dirección. Seis coches patrulla camuflados estaban en las inmediaciones, pero ordenó tajantemente que no intervinieran hasta que él llegara. Al fin y al cabo, era su caso, y era personal… (7/10/2013)

La niñita jugaba distraída mientras la señora mayor estaba en la cocina haciendo una cápsula de Nespresso largo intensso. El monstruo preveía que estaría toda la noche despierto trabajando en la cabeza demediada de al niñita. Excitado como estaba, se fue alejando de la escena hogareña hasta la entradita donde había dejado el hacha envuelta en papel de estraza. Procuraría hacer el menor ruido posible al desanudar la cuerda que ataba la envoltura de su flamante hacha de acero galvanizado afilada como una cuchilla de afeitar. Mientras se hallaba inmerso en la tarea de desenvolver el instrumento asesino la mujer le dijo desde la cocina –“¿Azúcar?”–, él no dijo nada y mientras sacaba el hacha de su envoltorio marrón  y arrugado, la niñita corrió hacia él. Al verla, se excitó sobremanera alzando instintivamente el hacha… Iba a descargar con todas sus fuerzas –a la vez calculada para no partir por la mitad a la chiquilla–, cuando sintió una punzada en el pecho, e inmediatamente estalló su corazón y cayó fulminado en el suelo encharcado de sangre… La niña no abrió la boca y con los ojos como platos se puso de rodillas frente al cadáver del monstruo… El vidrio de la ventana estaba roto, y un orificio pequeño se veía en la tela de araña que había dejado al atravesar el cristal la bala del 22 que acabó con la vida del Monstruo. Siguiendo la trayectoria, Ramoneda estaba al final de la línea de tiro. No en vano, había sido campeona de Cataluña de carabina… A lo lejos, vio venir a los agentes de policía, comandados por Massip… Todo había terminado como en una buena película americana, pero no sabía porqué, tenía una extraña sensación en el estómago… algo no iba bien, y no sabía el qué… (30/10/2013)

EPÍLOGO

Massip y Ramoneda, sentados en la sala de estar donde la niñita había salvado la vida gracias a la puntería de la agente, estaban mirando el cuerpo tapado del Monstruo. No hablaban y simplemente fumaban, inmóviles, observando la escena al igual que otros 12 agentes que tomaban huellas al cadáver y examinaban sus pertenencias. En la documentación que había en la cartera del asesino múltiple de 24 personas, 12 hombres y 12 mujeres, constaba un DNI –falso seguramente– que daba nombre a la bestia, Marc Andreu Vila, 28 años, natural de Terrassa y domicilio en Castellarnau, Carrer d’en Mas, 134. Ya habían enviado varios coches a esta dirección y seguro que tendrían noticias en pocos minutos. Esperaban encontrar las cabezas de las víctimas, conservadas de alguna manera, además de indicios de armas utilizadas en las decapitaciones, material utilizado para su disección, y demás pruebas incriminatorias. Ramoneda se enfrentaba a diversos cargos por actuación indebida, una comisión de asuntos internos y varias denuncias por abuso de autoridad. Massip estaba bastante cabreado con ella porque quería ser él el que lo liquidara, pero no decían nada. Solo miraban el cadáver del monstruo tumbado en la entrada de la casa. Ramoneda miraba en derredor distraída y fijÓ su mirada en una estantería donde había varios DVDs. En uno podía leerse “Bautizo de Sandra”. Y en la portada una foto de familia. De repente, Ramoneda fijó el entrecejo en la fotografía de portada. En ella podía verse a la familia de la madre de Sandra y la que seguro era la familia del padre, ahora separado de la madre de la niña. En la parte superior izquierda se veía una cara, una cara conocida, de un joven con aspecto lánguido, delgado y muy atractivo… “Por Dios Massip, mira la fotografía”. Massip vio la foto y miró el cadáver… “Por Dios santo que está pasando aquí?”. Al lado de esa cara, otra exactamente igual… con una sonrisa aterradora en el rostro… FIN? 4/11/2013

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3 comentarios en “MIS RELATOS

  1. Me gusta Victor !! Pero no puedo evitar ver las imagenes en mi cabeza …y veo la trama en blanco y negro ,muy contrastada , tipo “sincity”,solo algunos detalles en rojo….oye me permites hacer algunos dibujos sobre el tema y quizas puedan acompañar el texto ? quien sabe incluso de ahi puede salir una historieta grafica,uan serie web de animacion….no se ,ya te envio alguna muestra y me dices que piensas…Un saludo BIG!!

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